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viernes, septiembre 23, 2016
jueves, septiembre 22, 2016
Esquina de la calle Constitución con la calle Las Pueblas.
Hoy por cierto me he enterado que el nombre por el que se conoce de siempre a la calle Las Pueblas, y que no es otro que la Cuesta Chiva, no deriva de ninguna cabra sino del apodo que se le decía a un señor que vivió en ella: el tío Chiva.
Es una calle muy larga y muy transitada ya que pese a tener uno de los estrechamientos más estechos del pueblo es la que sirve para dar salida y entrada del mismo a la circulación rodada que viene o va a La Villa de don Fadrique, de ahí el nombre de "Las Pueblas" ya que Villa siempre ha sido conocida como "La Puebla" y luego viene Puebla de Almoradiel, La Puebla Arriba y la Puebla Abajo para entendernos.
La calle tiene edificios muy viejos con paredes de tapiales pero de un tiempo a esta parte se han reformado casas y algunas se han pintado como ésta de la foto y las dos anteriores que colgué: de blanco y azul (azulete).
martes, septiembre 20, 2016
Esquina de la calle Las Pueblas con la calle Quintanar.
Para que en mi pueblo sepan qué calle es mejor decir la Cuesta Chiva porque por Las Pueblas no la conoce mucha gente. La foto no está hecha con la Nikon sino con la Sony chiquitina.
domingo, febrero 28, 2016
domingo, enero 10, 2016
Esquina de la calle Constitución con la calle El Pozo.
Ésta es una de las esquinas más conocidas y céntricas de Quero. Ahora es un supermercado pero siempre ha sido tienda y pescadería. Mi madre se refiere a ella como "la de las chicas" porque la regentaban Carmen y Paca, dos hermanas (casadas con dos hermanos). En la actualidad sigue en manos de mujeres: Alfonsi, su hija Mari Mar e incluso Carmen nos pueden atender y siguen teniendo pescado dos días por semana.
miércoles, enero 06, 2016
Esquina de la calle El Pozo con la calle Cuartel Viejo. La esquina de la Caja Rural.
Es una de las esquinas más frecuentadas, aunque sólo sea para ir a por perras. Y está en la calle más céntrica, la calle El Pozo. Pero fui a hacer la foto el día que tenía un cielo más gris.
martes, enero 05, 2016
domingo, enero 03, 2016
viernes, diciembre 11, 2015
domingo, noviembre 01, 2015
viernes, octubre 09, 2015
martes, septiembre 22, 2015
Esquina de la calle Audiencia con la calle El Sol.
Siempre la pillaba con un montón de coches aparcados pero hoy estaba más despejada, así que he ido a por la cámara y he cruzado los dedos para que a la vuelta siguiera igual. Había un coche pero se ve toda la fachada.
sábado, julio 18, 2015
Casa con dos esquinas al fondo de la calle Empedrada.
Forma la equina entre las calles la Honda y Ayuso y, por el otro lado, entre la calle La Peseta y la plazoleta de la Iglesia. La están pintando. Cuando acaben le haré más fotos.
jueves, junio 25, 2015
Esquina de la calle Cristóbal Cárceles con la calle San Sebastián.
La casa de Eufemio, primo de mi madre.
Recuerdo que donde ahora está la ventana de la izquierda de la planta baja había una puerta (todavía se ve dónde estaba el hueco) y por ahí pasábamos a una habitación donde nos daba clases particulares Doña Rosario, una maestra de Torrelavega que me dio segundo de EGB y a mis ocho añitos trató de enseñarme a no corregir a la maestra cuando se equivoca, cosa que dado el método de corrección utilizado (me dio un palo en la cabeza con la vara que utilizaba para liar el hule de la mesa cuando le hice ver que al enumerar las preposiciones se había comido una) sólo me funcionó con ella, que por cierto no se equivocaba muchas veces, porque sigo sin poder evitar preguntar para que me aclaren cuando alguien habla en público y me consta que no lleva razón. Suerte que en los tiempos que corren quedaría feo que el conferenciante me diera con un palo en la cabeza.
Aquella maestra era muy buena y, salvo aquel palo y que me castigó el primer día de clase por hablar demasiado alto, fue para mí una profesora excelente. Sabía sacar de cada persona el máximo y no se limitaba a enseñar el programa sino que si le respondías seguía adelante mostrándote el camino para seguir aprendiendo todo lo que pudiera interesarte. En su año y en las clases particulares del siguiente aprendí a escribir casi sin faltas de ortografía, me abrió el mundo de las palabras a fuerza de dictados y análisis morfológicos (y de copiar el verbo haber cien veces la única vez que lo he escrito sin hache), me hizo perder el miedo a hablar cuando me preguntaban y a leer en voz alta delante del resto de la clase e incluso me hizo entender la reglas de tres. Creo que amaba tanto su profesión que era capaz de conseguir que nos gustara aprender. Por lo menos a mi me funcionó.
Pasados ya muchos años volvió a Quero un día y estuve tomando una cerveza con ella. Me contó que su primer destino había sido un pueblo tan pequeño y tan atrasado que en la casa en la que vivía no había baldosas en el suelo, que era de tierra, así que cuando vino a Quero, que en aquellos años tampoco era Nueva York, le pareció que venía a otro mundo. Y eso que vivía de alquiler en casa de Ilde y Fortu, en el Santobastián, y tenía que buscarse un sobresueldo con las clases particulares que impartía, como luego después hacía yo en mi casa, en una habitación con varias mesas de distintas procedencias y tableros de la panadería en la casa de la foto, con cada silla de su padre y de su madre. Pero debo reconocer que aquellas clases me gustaban mucho más que las del colegio ya que aprendía lo que quería y además íbamos chicos y chicas juntos de diferentes edades, cosa que en la escuela no ocurrió hasta el año siguiente.
Dice mucho de ella el hecho que me acuerde de sus clases casi como si estuviera en ellas mientras no soy capaz de acordarme de las caras, ni mucho menos de las voces, de la mayoría de los profesores que me dieron clase en la carrera cuya forma de dar clase resultaba casi ofensiva.
viernes, junio 19, 2015
Esquina de la casa de mi vecina. La calle Los Carros consigo misma.
Aunque parece que me he adelantado porque faltaba poner la reja de la ventana y alguna cosilla más, no era cuestión de dejar pasar uno de los pocos momentos en los que no hay coches en la calle para fotografiar cómo ha quedado la casa de mi vecina tras la obra y, sobre todo, después de la pintura de la fachada.
lunes, junio 15, 2015
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