Anda, que para una vez que quiero participar en un concurso, resulta que es para menores de dieciocho años (al revés que las películas de dos rombos de antaño). El Ayuntamiento de El Toboso ha convocado el "I Certamen Literario: Carta de Dulcinea a Don Quijote ¿qué le respondería Dulcinea a Don Quijote". Hay dos categorías: una hasta 12 años y otra de 13 a 18.
Y como no puedo participar, pues eso, que vais a pagar las consecuencias, porque os voy a colgar aquí mi carta. Ahí va:
My Sr. mío (a mi pesar) Don Alonso:
Dirijo a Vd. la presente con ánimo de aclarar la curiosa situación que ha venido a unir nuestros destinos sin que, digámoslo cuanto antes, haya mediado consentimiento alguno de mi parte.
Soy quien Vd. acordó unilateralmente llamar Dulcinea y, como tengo por cuna El Toboso, ha dado Vd. en predicarme como "Dulcinea del Toboso", haciendo gala de ser mi galán o caballero y presumiéndome su dama sin haber previamente contado con mi aquiescencia para tales manifestaciones.
Don Alonso, Aldonza me llamo y llevo el apellido Lorenzo con orgullo de hija. No nos conocemos y considero que no debería ir Vd. usando mi nombre unido al suyo como si contara Vd. con mi voluntad para ello. No es legítimo que me presuma su dama delante de extraños.
No obstante, ese su tesón en mi defensa cuando bástome para defenderme sola me ha llevado a preguntarme quién es Vd. realmente y lo que de mí pretende.
Mujer de carne y hueso soy y no ideal de caballero andante. Detesto la violencia y por ello desearía que no la utilizara Vd. en mi nombre. Esa idea suya de decir que me ama sin saber siquiera cómo soy me hace pensar que debiera Vd. conocerme, que deberíamos vernos y hablar del tema para aclarar la situación y dejar patente que no es mi deseo andar en lenguas como dama de un caballero a quien no conozco porque mujer libre nací y vivo y no le he entregado a Vd. voluntad alguna que le permita decir que me posee.
Por tanto, cítole a Vd. en El Toboso y si, como presumo, es Vd. el caballero que dice ser, no faltará a la cita con la que dice su dama. Quedo a la espera de su visita. Mi casa no tiene pérdida: cuando, en llegando a El Toboso, tope vuesa merced con la iglesia, pregunte por la Casa de la Torrecilla y cualquiera dirigirá sus pasos hasta mi humilde morada. Requiérole mientras tanto que se abstenga de hablar de mi persona con nombre verdadero o supuesto.
Un atento saludo de la que Vd. considera suya sin serlo,
Aldonza Lorenzo.