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miércoles, agosto 22, 2012

Panorámicas 360º de El Toboso. Muy bonitas pero mareo seguro si movéis un poco rápido el ratón.


Plaza de Juan Carlos I. El Toboso (Toledo) in España

¡Ay, qué lástima el abeto!

Nota: Si os fijáis en el suelo van saliendo unas flechas blancas que os pueden llevar a otras panorámicas, de la iglesia, de la casa de Dulcinea...

jueves, junio 07, 2012

De patios por el Toboso. Cita ineludible.

Mañana día 8 de junio y el sábado 9 (por las mañanas entre las 12 y las 13.30 y por las tardes entre las 19 y las 22) se abren al público algunos de los patios más bonitos de El Toboso. Cada edición supera a la anterior y lo mejor de la ruta, además de la belleza de los patios, es el trato que dan quienes nos abren las puertas de su casa: un ratito de conversación agradable a lo fresquito con la buena gente de El Toboso.
Para que se haga una idea quien no los haya visto podéis pinchar en la imagen donde pone "De patios" para ver las fotos que hice en 2010 y donde pone "2012" para ver las que hice el año pasado. Creo que en la presente edición hay alguna sorpresa que otra.


Podéis bajaros de la página web del Ayuntamiento el díptico pinchando aquí, pero os recomiendo que además pidáis un plano del pueblo en la Oficina de Turismo, en el Museo Cervantino o en el Ayuntamiento para que así podáis localizar mejor las calles y, de paso, no perderos otros monumentos y rutas de El Toboso, que no tiene desperdicio. Si no tenéis otra cosa que hacer el fin de semana, pues eso, que podéis alargar la estancia, que merece la pena, que además los locales colaboradores ofrecen unos menús y unas tapas para chuparse los dedos, y si no a las pruebas me remito.



martes, junio 28, 2011

De patios y toldos el sábado por la mañana "con la fresca".

Me pude escapar solo una hora (por cierto, bajo un sol de justicia, pero de la jurisdicción criminal), así que os cuelgo lo que me dio tiempo a ver. Pasé a dos patios que no conocía y volví a ver uno al que no había pasado otra vez desde mis primeros días en El Toboso.


Mis pasos se dirigieron primero a la casa de los Mergelinas porque no sabía cómo había quedado tras la obra y tenía curiosidad. Debo decir que está estupendo. Pinchad en la imagen de la cúpula del oratorio y podéis ver más fotos.




A continuación pasé al patio de la familia Pérez de la Rica para saludar a una de mis alumnas del Curso de Inglés Comercial. No es exactamente un patio tradicional porque es una construcción de nueva planta pero merecía la pena el casi museo etnográfico que cuelga de sus paredes y que debe costarles un rato mantener tan limpio.



Antes de pasar al último patio que vi, me di una vuelta por las calles que estaban siendo engalanadas para el Corpus luchando el vecindario con el airecillo sahariano que se pretendía oponerse a sus intenciones volteando los toldos. Incluso alguna vecina todavía estaba escobón en mano dándole a la cal. Luego he visto las fotos en la web del Ayuntamiento y he visto cómo quedó al final, con las flores y adornos en todo su pompa.



Volviendo ya para casa para impedir mi desheredación por abandono de madre durante más de media hora, vi abierta la portada de una casa que está pared con pared con el Ayuntamiento pero que nunca había visto abierta así que aparqué el coche bajo la mínima sombra de un mínimo árbol junto al arco y bajé la calle para asomarme, quedando muda de la impresión al encontrarme con la iglesia de El Toboso casi en el interior del corral de la casa. La sorpresa fue morrocotuda. El corral es de una belleza que emociona. No había vuelto a ver un entorno tan manchego, tan minimalista y sobrio, tan nuestro desde mi infancia. Unas paredes de una blancura casi agresiva me rodeaban por doquier, con puertas pintadas como las tenía mi abuela... Me encantó, aunque la solanera no permitía la amigable charla que debimos tener bajo la sombra de la higuera de la casa, en la cuadra y bajo las bovedillas del zaguán.



Lo que no vi en El Toboso fue mucha gente, me imagino que debido a la chicharrera reinante a esas horas pero me dicen que hubo muchísimas personas por la tarde. Como no estamos hablando de una manifestación (millón y medio según la organización, cuatro gatos según la policía local) tendré por buena la evaluación de resultados sobre todo por las personas que permiten que paseemos sus patios y también por los/as profesionales de la hostelería toboseña que crearon pinchos especiales para la ocasión, que tampoco pude degustar ya que no disponía de tiempo. En fin, a ver si el año próximo puedo escaparme más rato, que lo que a mi más me gusta es departir con la gente que está en los patios y esta vez me he quedado sin conversación.

jueves, diciembre 09, 2010

El último barbero de El Toboso.

Justo bajo el cartel de "con la iglesia hemos dado, Sancho" de la ruta literaria que jalona las calles de El Toboso con frases del Quijote hay una puertecita de dos hojas pintada de azul que sirve a la vez de puerta de entrada, ventana y escaparate de la pequeña barbería que todavía existe en el pueblo. Llevaba muchísimo tiempo queriendo fotografiar la barbería de Manolo pero o la encontraba cerrada o pillaba al dueño ocupado en el oficio y me daba corte interrumpir, pero un día pasaba junto a la puerta y mirando dentro aprecié la total ausencia no solo de clientes sino hasta del propio titular del negocio, así que me asomé por el cristal para ver si podía hacer alguna foto, momento en el que oí a mis espaldas una voz que me animaba a entrar. Me giré con la cara enrojecida por haber sido sorprendida en tan flagrante acto de cotilleo pero no necesité terminar la excusa que comencé a tartamudear. Era el propio Manolo que o se marchaba o acababa de llegar pero que salía de su pequeño cochecito de los de "no es necesario carnet" y que me invitó a entrar en el local autorizándome tras la necesaria venia a realizar cuantas fotos quisiera, cosa que, todavía azorada, comencé a hacer. Podéis verlas pinchando en la foto de arriba.
Manolo me contó que era la tercera generación de barberos pero que con él se extinguiría el negocio. Presumió de haber sido entrevistado incluso para un periódico y haber salido en la tele ya que no sólo a mi había llamado la atención su local.
Agradecí a Manolo su deferencia y acordándome de la aventura del tocador de señoras me fui casi nostálgica pensando que, pese a que al local le haría falta una buena reforma, eso significaría que ya no sería el mismo y que había sido testigo de algo que resulta ya casi único, de una forma de trabajar que en unos años dejará de existir.

lunes, junio 07, 2010

De ruta por los patios de El Toboso.

El viernes por la tarde tuve la oportunidad de conocer algunos patios de El Toboso que no conocía y que nadie debería perderse. ¡Qué lástima que no puedan verse por lo menos una vez al mes! pero es que muchos son casas particulares y no me imagino tener que mostrar mi patio (que no tiene nada que mostrar, claro) todos los meses. Tenía verdaderas ganas de ver alguno así que hice un hueco el viernes por la tarde para escaparme y "a uña de caballo" fotografiar lo que pude. Si vais pinchando en las imágenes podéis acceder a alguna de las fotos que hice).
El primer patio al que pasé (y creo que fui la primera de la tarde) tiene misterio no haberlo visto antes porque está muy cerquita del Centro de la Mujer, en la que se conoce como la Casa del Ave María ya que es lo que pone en el dintel de la puerta. Fui recibida casi con honores y pude fotografiar el patio y las plantas que casi ocultan el maravilloso empedrado que tiene.
Al segundo patio que vi le había echado el ojo desde mis primeros días en El Toboso pero nunca lo había visto abierto. Es el patio de la Casa de las Nueve Esquinas cuya foto colgué en Google Earth hace tiempo. Me recibieron muy bien e incluso tuvieron el detalle de correr el toldo para que viera el patio en todo su esplendor. Estuve un ratito hablando con la dueña, que necesita que la animen un poquito y comprobando la diferencia de temperatura entre el bochorno de la calle y el frescor del patio.

A continuación, esquivando el coche de la tele pasé al patio que se oculta tras un arco ojival en la calle Calderón de la Barca y que esconde parte de la antigua Muralla de El Toboso.

Seguidamente pasé al hall de la Hospedería del Arco que está situada en la Plaza del Arco (de ahí el nombre).

A continuación pasé a la famosa Casa de los Perros cuyo patio pude degustar en soledad acompañada únicamente de las golondrinas de un nido que se asustaron al verme y me asustaron al salir del nido. El último patio que vi es uno de los más espectaculares, tanto por su tamaño como por su historia. Está en la calle Aldonza Lorenzo nº 13 y en tiempos fue visitado por Azorín por tratarse de la vivienda de un familar del autor del Quijote. Además tiene una cueva con tinajas y unos escalones "pa matarse": es la casa de Sebastián Cervantes. Otro de los patios que se abrieron al público, que no es antiguo pero lo parece, fue el Patio de la Casa Rural "La Venta de Don Alonso Quijano" pero cuando fui estaba cerrada la puerta y no le pude hacer fotos.
También se mostraba el patio de la Casa de Capellanía junto a la Iglesia pero se me hacía tarde y tenía que ponerle la insulina a madre, así que como ya lo había visto en otra ocasión os cuelgo las fotos que entonces hice, si bien con peor cámara y eso se nota.

viernes, noviembre 28, 2008

Otro patio toboseño.

Si pudiera meterme en todos los patios de El Toboso yo creo que lo haría. Hay algunos verdaderamente encantadores. Hace un tiempo que me encontré con el dueño de la casa cuyas fotografías cuelgo aquí y le pedí que me lo enseñara y que si podía fotografiarlo y aquí está parte del resultado de la visita. Mª Ángeles y Juan Alfonso tienen una casa preciosa, decorada con un gusto extraordinario y que no tienen problema en mostrar o por lo menos yo no solo no tuve problemas sino que entré hasta la cocina.
Cuando haga las paces con Picasa, que no se que nos ha ocurrido pero estamos un poquito "disimulaos", subiré más fotos al álbum de El Toboso. Mientras tanto, conformaros con estas dos.

viernes, octubre 10, 2008

¡Así da gusto venir a trabajar! ¡Qué bonito!

De vez en cuando el cielo toboseño sorprende con estas maravillas matinales que dejan patidifusa y obligan a buscar un camino y hacer fotos. Qué pena que Iberdrola no piense en el paisaje cuando monta sus postes y extiende el cableado eléctrico.

miércoles, julio 30, 2008

La plaza de El Toboso a vista de pájaro (o pájara).

Ayer, a riesgo de estrellarme por las escaleras o de pisar algún huevo de paloma o una cría de paloma, que haberlas habíalas en gran número, subí a la torre de la iglesia de El Toboso. Toda una experiencia. Ya colgaré las fotos, que hoy tengo muchas cosas que hacer.

martes, junio 24, 2008

Visita virtual a la Casa de Dulcinea.

Buscando unos enlaces que me habían pedido me he metido en la web del Patrimonio de Castilla-La Mancha y me he encontrado un paseo virtual por el Museo de la Casa de Dulcinea, la que aquí se conocía como Casa de la Torrecilla y que por ello se llama así la Asociación de Mujeres de El Toboso. Podéis verla pinchando aquí aunque no se si todos los sistemas operativos soportarán la versión de Java que necesita el sistema. En cualquier caso, si no lo veis no es culpa mía sino de la Junta de Comunidades. Yo lo he intentado.
Además que se me ha levantado la moral fotográfica porque he comparado las fotos que tengo yo de la Casa de Dulcinea y las del folleto y eso... que comparéis si queréis.
Esta es la foto de la despensa que viene en el folleto:
Y esta es la mía:

sábado, noviembre 25, 2006

Then said he, ‘Sancho, we are come to the church.’

Ni en inglés se ponen de acuerdo con la frasecita. La he visto como en el título (algo así de aséptico como, Sancho, hemos llegado a la iglesia) y también como 'It's the church we have lit upon, Sancho' del verbo light upon que es algo así como mostrase, iluminarse, abrirse a la luz. En la edición del Quijote en inglés que me han regalado viene como en el título y una nota a pie de página explicando la influencia de la interpretación de la frase como "con la iglesia hemos topado" como haber encontrado en la religión un escollo, una dificultad. Aunque "in claribus non fit interpretatio", desde luego es algo que siempre se nos ha dado bien y desde luego el Quijote da para "interpretare" una barbaridad.
Este no es que sea uno de los rincones de El Toboso sino que es el rincón por excelencia: LA FOTO. Por cierto que la foto la hice con mi cámara analógica el día que me examiné para el Centro de la Mujer, que como no tenía yo muy claro el asunto me la lleve por lo menos para hacer turismo.

viernes, octubre 27, 2006

Rincones de El Toboso. La olma de la Casa de Dulcinea.

Hace dos sábados aproveché que acababa de conocer a Mari Paz, una guía local, para unirme a un grupo de turistas y darme una vuelta por El Toboso. Hicimos la ruta más común, recorriendo los distintos lugares que tienen relación con Dulcinea, obligando a los turistas a leer los carteles que jalonan el pueblo con pasajes del Quijote y, como no, entramos en la Casa de Dulcinea. Algún día realizaré un relato de la tarde completa, o al menos de lo que más me gustó, pero hoy voy de árboles y sexo.
Y es que el domingo pasado volví a El Toboso a hacer patria acompañando a mi amiga Ana Pilar en labores de comercial de los vinos que embotellan en su casa (otro día os hablaré de un reserva coj... que tienen). Pues a lo que íba, que tomándonos una cerveza sin alcohol en La Noria (se que resulta incongruente con nuestra comercialización del vino, pero había que conducir después y ya llevábamos tres Clayrets entre pecho y espalda) referí al dueño lo que me había impresionado el árbol que hay en la Casa de Dulcinea y él me contestó "sí, la olma". Inmediatamente se me planteó un problema terminológico que, por no tener todavía mucha confianza con quien utilizó la expresión, no pude aclarar. Y es que yo tengo un olmo en el corral de mi casa y, vamos a ver, ¿será olmo u olma?, porque siempre ha sido el olmo y si resulta que luego el pobre no es "el pobre" sino "la pobre" y le he creado un problema de identidad sexual grave...
Y hoy, ya ves, esta mañana en tierras migueletas, más aburrida que una olma, vieja y sin hendir por el rayo, me he acordado de la expresión y me he puesto a buscar hasta que he encontrado la explicación.
Según el diccionario de voces y expresiones populares en la obra de Miguel Delibes en los pueblos castellanos suele distinguirse entre árboles masculinos y femeninos (ya ves tú, nosotras creyendo que lo del lenguaje no sexista era nuevo), pero más por su tamaño que por su género, así un olmo especialmente corpulento, con una poderosa copa redondeada, será una olma, justo como la de la Casa de Dulcinea, porque es cierto que nunca había visto un árbol (o árbola) tan enorme. Y un nogal así, será una nogala, y un chopo grande y corpulento, una chopa.
Pues bien, tras arduas investigaciones, he llegado a la conclusión que nuestro olmo, todavía es un olmo (porque su embergadura todavía no es exagerada tras superar varias veces una enfermedad que le deja las hojas transparentes tras ser deglutidas por un insignificante bichejo que se las machaca dos o tres años sí y uno no) pero que al paso que va, va para olma.
Por cierto que si queréis consultar el diccionario en cuestión podéis hacerlo en este enlace: http://www.catedramdelibes.com/glosario/o.html A mí es que Delibes me gusta muchísimo.

martes, septiembre 19, 2006

Rincones de El Toboso.

Los martes, sólo los martes, trabajo por la tarde y me quedo a comer en El Toboso. Hasta ahora me resultaba bochornoso pasear por sus calles debido al calor pero hoy, por primera vez desde hace tiempo, hace un día de esos que hay pocos en nuestra tierra en los que apetece pasear porque no hace ni frío ni calor, un día de otoño de aburrimiento y moscas que no puedes quedarte en casa. He salido a las dos y media del Centro y lo que menos quería era meterme en cualquier restaurante a comer, aunque aquí no se come mal en ninguno. He cogido la cámara y he comenzado a andar acordándome de la idea que se le ocurrió a mi amigo Pedro para este blog: buscar rincones con encanto en el pueblo para darlo a conocer a los/las pocos/as o muchos/as que lo lean. Pero no he llegado muy lejos: me he quedado en el Parque de la Glorieta.
En el Parque hay un quiosco encalado y decorado con azulete que tenía algunas mesas fuera entre sol y sombra. Cuando he llegado sólo había dos personas sentadas: una señora que me llamó la atención el primer día que llegué al pueblo y que entonces confundí con una turista alemana, y un señor mayor que tenía entre sus manos un libro de poesía. La señora estaba tomando algo y como me ha dado envidia me he sentado y he pedido una caña. Se estaba allí de fábula.
La señora ha acabado de comer y se ha pasado dentro después de dar instrucciones a uno de los hijos de la encargada del quiosco para que diera de beber a una gata negra que tosía por haberse atragantado. Y es que en el parque hay algunos gatos o debería decir gatas porque tales eran las tres que he visto.
Como seguía sin ganas de encerrarme he pedido un par de chuletas y he estado comiendo al aire libre; ese tipo de cosas que no se te ocurre hacer en tu pueblo pero que te encanta hacer cuando sabes que no te va a ver nadie que conozcas. Me gusta esa sensación que todavía tengo en El Toboso de sentirme de vacaciones, de poder pasear por las calles en las que todo el mundo está acostumbrado a los turistas e incluso te saludan sin que a nadie se le ocurra pensar dónde irá "la abogá" a estas horas.
El "poeta" ha resultado ser el padre de Rosa, la del quiosco, y, por tanto, abuelo del niño. Ha pegado la hebra conmigo hasta constatar que no era extranjera (cosa que yo creía totalmente obvia) y, después, que no era de El Toboso y que estaba soltera momento en el que ha comenzado a relatarme su mili tras quejarse de su soledad de viudo. Resulta que la señora le había estado haciendo una entrevista (eso ha dicho él) y le había enseñado el libro que había escrito. Que hizo la mili con un villafranquero (dieciséis meses) y que conoce a todas las del Centro de la Mujer. Se ha marchado a comer y he podido tomarme un te totalmente sola en el Parque de la Glorieta; bueno, con una gata a mis pies y tres gorriones y una tórtola bañándose en la pileta de la fuente. Qué paz.