domingo, enero 13, 2019

Primer libro 2019: "Invierno", de Rick Bass.

Con lo que me aburrió mi última lectura de 2018, este "Invierno" me comenzó pareciendo hasta entretenido y eso que no pasa absolutamente nada más que el tiempo, tanto el cronológico como el atmosférico. Bueno, eso y el protagonista cortando leña para su chimenea durante casi las 218 páginas del libro, que no se cómo puede considerarse ecologista, que si dura un poco más el invierno deja Montana sin madera. Debe ser la cultura americana neorrural masculina apasionada de las motosierras, que no me dice nada bueno.
La obra es una especie de diario que escribe el autor en el lugar al que han llegado con Elizabeth, su pareja, desde Texas de donde eran originarios. Escribe en el invernadero en los ratos libres que les deja la búsqueda de árboles caídos y el tiempo que pasa haciéndolos leña para calentarse en los días de invierno que se aproximan ya que "Winter is coming".
El autor es menos de campo que un semáforo y comienza el libro buscando un lugar donde vivir lejos de la ciudad y tan lejos llegan que casi acaban en Canadá. Consiguen que les dejen una cabaña en un lugar llamado Yaak en Montana, que imaginaba idílico hasta que lo encontré en Street View, aunque supongo que los bosques serán impresionantes.
El protagonista, que, pese a compartir la experiencia con su pareja, se olvida de contarnos qué hace Elizabeth mientras él se dedica a cortar leña y comadrear con otros hombres del valle intentando que no resulte demasiado evidente su escasa adaptación al medio y bebiendo y viendo el fútbol en el bar de la localidad. Hasta la página 169 sólo la menciona de pasada y es para animarla a jugar al pinacle con otras mujeres que están de bajón invernal, al contrario que ella que parece llevarlo estupendamente, aunque no sepamos qué está haciendo. Imagino que pintando porque es pintora. De hecho son suyas las ilustraciones del libro, cosa de la que me he enterado buscando los datos de la edición, porque el autor no dice ni mú de que su mujer colabore en su obra, si bien incluye una frase suya que es la que más me ha gustado del libro: "Es como si fuéramos el viento mismo".
Es un diario un poco raro y estando en un lugar con una naturaleza exuberante y casi salvaje no describe demasiado los lugares por donde se mueve. Se ocupa algo más de las personas pero no demasiado en profundidad ya que son hombres taciturnos y poco comunicativos que ayudan sin que se lo pidan pero que no piden ayuda. No hay teléfono, tienen que desplazarse varios kilómetros para comunicarse o comprar. Esto último casi como en Quero, aunque no tengamos nieve y eso nos facilite algo los desplazamientos.
Parece ser que Rick Bass, el autor y protagonista del libro, es defensor de los bosques primigenios de los EE.UU. Supongo que llegaría a ese compromiso tras varios inviernos consiguiendo leña para su chimenea. Lo que está claro es que le gusta la soledad y no necesita mucho comunicarse con los demás, así que en el Yaak Valley será feliz. Yo para unas vacaciones de verano a lo mejor, pero para subirme por las paredes ya tengo el comedor de mi casa.
En fin, que como tampoco hace falta leerlo de corrido, pueden leerse algunos capítulos del diario para relajarse sin pensar mucho, pero también os podéis aburrir como ostras o igual soy yo que no necesito dejar la ciudad para volver a la naturaleza.
De todas formas no veo yo que escriba este hombre de manera tan extraordinaria como para compararle con los grandes escritores americanos con los que se le ha equiparado. Pero, para gustos...
Este libro me llegó en el paquete de Bookish de diciembre en el que se incluía, dadas las fechas, una bolsita de Christmas Tea (siempre incluyen bolsitas de té o de alguna otra infusión en sus cajas), aunque té, lo que se dice té no se si llevaba porque me lo acabo de tomar a las cinco y aunque olía estupendamente al montón de hierbas que lleva me dejó un regusto empalagoso bastante alejado del té y además es desteinado. Pero he aprendido una palabra porque dice que es una "infusión ayurvédica de especias", un tipo de medicina india y que ayuda a reducir Vata y aumentar Pitta, temas de elementos y humores y esas cosas. A mi lo único que ha hecho es ponerme mal cuerpo. Seguiré con tés más normalitos y menos ayurvédicos y añado la etiqueta de "Bonitos palabros" a la entrada, aunque no creo que la vuelva a utilizar en la vida.
En la caja también se incluía una tarjeta con una ilustración de Catarina Alvez muy bonita pero que no creo que como dice el folleto refleje "la soledad de una vida apartada de la civilización, vivida al margen de la tecnología y las comodidades que brinda la urbe".
A mi me parece más una niña pija de vacaciones en Saint-Moritz cotilleando con unos prismáticos. Y eso por los ocho copos blancos que ha pintado, que si no parece más de otoño por las hojitas, la bufanda y los guantes. Pero, que cada quien es cada cual para ver lo que quiera.

lunes, enero 07, 2019

Estadística lectora de 2018.


https://marinieves.blogspot.com/search/label/Libros%20le%C3%ADdos%20en%202018.
Como ya sabéis quienes seguís el blog o miráis mi Facebook, en 2018 he reseñado 42 libros que he leído, lo que supone el mismo número que en 2017 y no está mal. Estoy contenta. Aunque a final de año bajé el ritmo, mantengo la media.
De todos los leídos, 19 estaban escritos por mujeres y 23 por hombres, así que mantengo los criterios de equilibrio entre ambos sexos y debo decir que este año no lo he ido buscando tanto, lo que quisiera pensar que supone que más autoras siguen publicando y que además me aciertan en el gusto. Aunque he leído más de un libro de algunas escritoras (Margaret Atwood, 2; Simonetta Agnello Hornby, 2; Penelope Mortimer, 2) y de algunos escritores (Arturo Pérez-Reverte, 2; Andrea Camilleri, 3), el equilibrio no varía mucho: 17 autoras y 20 autores).
Por géneros literarios la selección creo que es bastante variada, si bien sigo leyendo mucha novela negra y policíaca.
Os pongo aquí la lista de libros enlazando los títulos con la reseña por si queréis repasar alguna y si queréis acceder a todas las del año pinchad en la imagen de arriba.
Feliz año y mis deseos de buenas lecturas para todo el mundo.
1.- “Eva”, de Arturo Pérez-Reverte.
2.- “La chica de Kyushu”, de Seicho Matsumoto.
3.- “Dispara a la luna”, de Reyes Calderón.
4.- “Asesinato en la planta 31”, de Per Wahlöö.
5.- “La Mennulara”, de Simonetta Agnello Hornby.
6.- “Absolutamente Heather”, de Mathew Weiner.
7.- “La semilla de la bruja”, de Margaret Atwood.
8.- “Ana”, de Roberto Santiago.
9.- “Verano en rojo”, de Berna González Harbour.
10.- “La tentación del perdón”, de Donna Leon.
11.- “El rey de los juegos”, de Marco Malvaldi.
12.- “El buen hijo”, de Ángeles González-Sinde.
13.- “Las ocho montañas”, de Paolo Cognetti.
14.- “Yo veo en la oscuridad”, de Karim Fossum.
15.- “El cielo ha vuelto”, de Clara Sánchez.
16.- “Central Park”, de Guillaume Musso.
17.- “La mujer singular y la ciudad”, de Vivian Gornick.
18.- “El crimen del conde Neville”, de Amélie Nothomb.
19.- “No me toques”, de Andrea Camilleri.
20.- “Los perros duros no bailan”, de Arturo Pérez-Reverte.
21.- “La desaparición de Edith Hind”, de Susie Steiner.
22.- “El cielo robado”, de Andrea Camilleri.
23.- “La investigación”, de Philippe Claudel.
24.- “Lejos del corazón”, de Lorenzo Silva.
25.- “Contra la lectura”, de Mikitta Brottman.
26.- “84, Charing Cross Road”, de Helene Hanff.
27.- “El homenaje”, de Andrea Camilleri.
28.- “Papá se ha ido de caza”, de Penelope Mortimer.
29.- “La habitación”, de Jonas Karlsson.
30.- “Esperando a Mister Bojangles”, de Oliver Bourdeaut.
31.- “Que nadie duerma”, de Juan José Millás.
32.- “Los casos de Horace Rumpole, abogado”, de John Mortimer.
33.- “La nieta del señor Lihn”, de Philippe Claudel.
34.- “La moneda de Akragas”, de Andrea Camilleri.
35.- “El cuento de la criada”, de Margaret Atwood.
36.- “Oeste”, de Carys Davies.
37.- “El devorador de calabazas”, de Penelope Mortimer.
38.- “Palermo es mi ciudad”, de Simonnetta Agnello Hornby.
39.- “Arderás en la tormenta”, de John Verdon.
40.- “La Retornada”, de Donatella Di Pietrantonio.
41.- “Una noche con Sabrina Love”, de Pedro Mairal.
42.- “Las siete muertes de Evelyn Hardcastle”, de Stuart Turton.

jueves, enero 03, 2019

Cuadragésimo segundo (y último) libro 2018: "Las siete muertes de Evelyn Hardcastle", de Stuart Turton.

Y finiquito las reseñas de los libros leídos en 2018 con éste libro que por poco se carga mi afición a la lectura y que me ha dado el propósito para el año nuevo: dejar inacabado un libro cuando me vaya resultando un plomo. Y que si el propósito lo hubiera hecho para 2018 éste se hubiera llevado seguro la mayor parte de las papeletas, que se me atragantó el libro, las ganas de leer, las ganas de resumir y lo único que me ha proporcionado ha sido sueño.
Dice la editorial en la contraportada que es "una extraordinaria mezcla de Agatha Christie, Atrapado en el tiempo, Origen y Black Mirror". No he visto todavía ningún capítulo de la serie de Netflix, ni la película de DiCaprio y al día de la marmota o como se llame le tengo hecha la cruz como a casi cualquier película en la que intervenga Bill Murray pero, desde luego, lo que no he visto por ningún sitio en el libro es a Agatha Christie. Es una mezcla de estilos sin sobresalir y destacar en ninguno y sin que me enganchara ninguna de sus páginas más allá de la primera sorpresa inicial.
No me gusta mucho la literatura fantástica en general ni que aparezcan cosas imposibles en un libro que pretenda ser verosímil y por eso el punto de partida de éste, en el que una persona va ocupando progresivamente el cuerpo de otras para repetir el mismo día, pero desde la diferente perspectiva que le da el cuerpo y la mente de su huésped, con la finalidad de descubrir quien es el culpable de la muerte a la que se refiere el título de la novela y, en su caso evitarla, pues como que no me entraba en la cabeza en ningún momento. Y si lo que pasara en el día de la muerte fuera entretenido o sorprendente, pero es que no pasa nada y leer siete u ocho veces sobre el mismo aburrido día, contemplando cómo se van dejando notitas para intentar darle un giro a los acontecimientos, que nunca parece producirse, pues como que me resultó infumable.
La acción, por llamarla de alguna manera, se desarrolla en una mansión venida a menos, una especie de Manderley o Downton Abbey medio abandonado, sin teléfono ni Internet ni comunicación con el exterior donde han sido convocados para una supuesta fiesta varios invitados que supuestamente ya coincidieron hace años en otra velada similar que acabó en tragedia. El protagonista es consciente de si mismo en un cuerpo y una mente que no reconoce como propias y piensa que sufre amnesia. Es testigo de lo que considera un homicidio y pone en funcionamiento la trama en la que va siendo huésped de los cuerpos de los diferentes invitados, ayudado, o no, por una tal Anna, y por un personaje que conocemos como el médico de la peste por la máscara que cubre su cara, y perseguido por otro personaje que denomina "el lacayo" y que pretende matarlo sin que sepamos por qué.
Los personajes cuyos cuerpos va ocupando son más tontos o más listos, con más o menos fuerza física y peores o mejores intenciones pero ninguno acaba de darle la pista que le ayude a averiguar quién matará a Evelyn a cuya muerte asistimos cada vez sin que parezca poder evitarse.
Al principio del libro hay un plano de la casa que yo creía que iba a ser relevante en el caso pero debió hacerlo el autor para que no se le chocaran los personajes ya que como repiten el mismo día con diferentes cuerpos pues no debía querer que se encontrara el protagonista consigo mismo a la misma hora en la misma habitación y con distintos cuerpos, digo yo, pero que no sirve de nada para entender la trama de la que desconecté a la primera de cambio y no consiguió engancharme en ningún momento.
He visto que hay elogiosos comentarios del libro por ahí, así que como para los gustos están los colores y los libros, quien quiera atreverse a leerlo que no me haga caso, pero a mi me decepcionó enormemente. Me había generado muchas expectativas y no me gustó nada. Bueno, algo sí me gustó:  físicamente el libro es muy bonito y sus hojas hacen un ruidito que me gusta mucho encontrarme en los libros y que suelen tener los libros buenos de buenas editoriales. Ático de los libros suele darme en el gusto pero no esta vez.

Cuadragésimo primer libro 2018: "Una noche con Sabrina Love".

Un chico de diecisiete años que pasa las noches viendo porno por cable pirata resulta premiado en un concurso que celebra uno de los programas que lo tiene enganchado hasta la madrugada: ha ganado la posibilidad de pasar una noche con su estrella porno favorita, Sabrina Love.
El protagonista, Daniel Montero, no se lo plantea dos veces y decide emprender el largo viaje desde su pueblo hasta Buenos Aires con el fin de "recibir" su premio. No tiene apenas dinero así que hace el camino a dedo. No es un viaje lleno de aventuras, aunque alguna sorpresa desagradable sufre, ni conoce a gente terriblemente interesante, ni tiene encuentros que marquen su vida futura, aunque la mayoría de las reseñas hablen de viaje de iniciación del muchacho, supongo que por considerar su iniciación sexual.
Tal vez si fuera una chica con el mismo planning hablarían de viaje a su perdición porque lo que más me ha llamado la atención es que ningún hombre con los que se cruza en su camino discuten su derecho a pasar la noche con la porno star, ni se plantean que pueda haber algo sucio o inaceptable en el hecho de que una mujer sea el premio de un concurso y que todos lo vean bien y se les caiga la baba de envidia. Incluso alguna reseña en algún blog habla de "el sueño de cualquier hombre hetero", cosa que quiero pensar que no responda a ninguna verdad estadística.
Creo que es lo que me ha molestado del libro porque luego, pese a ser una novela cortita, está muy bien escrita desde la introducción del propio autor que me parece genial, desarrolla una idea original y resulta muy entretenido. Daniel cae bien y al final vemos que es un buen chaval que acaba entendiendo lo que hay en el mundo al que ha llegado al final de su viaje y aprende de la experiencia llegando a conclusiones adultas, pero, ya digo, me deja un regusto amargo.

lunes, diciembre 31, 2018

Cuadragésimo libro 2018: "La Retornada", de Donatella Di Pietrantonio.

Me gustó mucho este libro. Es duro y tierno a la vez. Cuenta el regreso de una chica a la casa de sus verdaderos padres tras haber pasado su infancia con otra familia que ella creía la suya propia. Nadie le explica por qué debe volver a una casa y una familia que ella no conocía, pero la hacen regresar con una maleta y una bolsa de zapatos a la que hubiera debido ser su casa si no la hubieran "cedido" casi recién nacida a unos tíos que no tenían hijos, algo que solía ser habitual en los pueblos en tiempos de pobreza y hambre. La novela está ambientada en Italia pero podría haberlo sido en España.
De vivir como hija única de un matrimonio acomodado con una educación exquisita en un buen colegio y amigas de un nivel económico similar, la protagonista se ve inmersa en una familia numerosa pobre y poco dada a excesivos afectos, a dormir en la misma cama de una hermana que se hace pis todas las noches sin que nunca cambien el colchón y pocas veces las camas, con hermanos que no la acaban de ver como hermana y que nos hacen temer por la chica.
Con trece años no sabe por qué la hacen volver pero tampoco le explica nadie por qué en su día la alejaron de su familia. natural de forma que se siente mal e incluso culpable. Qué ha hecho para que la que ha venido siendo su madre ya no la quiera ni le coja siquiera el teléfono, aunque aporte ayuda económica para su formación, y qué hizo en su día para que la mujer que le dio a luz se desprendiera de ella.
Acompañamos a la que comienzan a conocer como "La Retornada" en su nueva vida, en su difícil adaptación a su nuevo entorno, conociendo el ambiente en el que debe desenvolverse comparándolo con el que en su día tuvo, en su acercamiento a su hermana, su peligrosa relación con otro de los hermanos, las envidias entre ellos, los anhelos truncados, sus expectativas, su investigación sobre su separación de la familia que la acogió en su día y el mundo en el que ahora se encuentra.
La historia está muy bien escrita y muy bien contada de forma que no descubre nada que no vaya descubriendo la protagonista y nos adentramos en su propia vida a la vez que ella. Me pareció muy buena y os la recomiendo.

martes, diciembre 11, 2018

Importante para las personas extranjeras que quieran votar el 29 de mayo de 2019.

Como sabemos, o deberíamos saber, el año que viene hay elecciones municipales y europeas. Igual hay más, pero seguro esas dos. Tanto en unas como en otras pueden votar las personas extranjeras residentes en España. Ahora bien, a diferencia de quienes tenemos nacionalidad española, estas personas no figuran automáticamente en el censo electoral por lo que si desean votar deben solicitar su inscripción en el Censo Electoral de Extranjeros Residentes en España (el CERE) para que así la oficina del censo tenga constancia de su NIE (Número de inscripción en el Registro Central de Extranjeros).
Quienes no siendo españoles deseen votar en las municipales y/o europeas del 29 de mayo de 2019 podrán solicitar su inscripción el el CERE en el plazo de comenzó el día 1 de diciembre y acaba el 15 de enero. Si no lo hacen no aparecerán en el censo y no podrán ejercer su derecho a voto.
Si residen en España, pueden solicitar su inclusión en el CERE si son nacionales de algún país de la Unión Europa o de Bolivia, Cabo Verde, Colombia, Corea, Chile, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago así como de otros países con tratados con España que lo permitan. 
La inscripción puede hacerse por Internet con certificado electrónico en las Sede Electrónica del Instituto Nacional de Estadística. El método más fácil, no obstante, es acudir en ese plazo al Ayuntamiento en el que estén empadronados acreditando su identidad con exhibición de su NIE y su residencia en España durante al menos cinco años (si proceden de Noruega sólo tres).
La participación en la vida política de nuestra localidad es importante, así como en las elecciones europeas, tanto para las personas nacidas en nuestro país como para quienes residan habitualmente en el mismo. Elegir, y luego vigilar de cerca a quienes elegimos, tanto en la cercanía de nuestro pueblo, como en la comunidad europea, supone un ejercicio de nuestros derechos políticos al que no debemos renunciar. Así que animo a inscribirse a quienes deseen participar y, a quienes ya están en el censo, que comprueben las listas cuando se expongan, sobre todo sin han cambiado de domicilio, para evitar sorpresas luego el día de la votación.

domingo, noviembre 18, 2018

Trigésimo noveno libro 2018: "Arderás en la tormenta", de John Verdon.

Con lo que me gustó "Se lo que estás pensando", esta última novela de John Verdon, sin embargo, me ha resultado entre soporífera y tirando a peñazo. 
No se si es que tengo crisis lectora, leo menos y más despacio y ya puede ser la cosa brillante para hacerme tilín. O eso o es que el detective David Gurney está en declive. Y eso que la acción se desarrolla en medio de conflictos raciales que darían para siete series de acción, así que convertir la investigación en algo monótono y aburrido también tiene mérito, que casi estaba esperando que aparecieran buganvillas en la casa de campo del protagonista para mandar el libro a hacer puñetas.
Gurney, que vive retirado en una casa de campo entretenido en una excavación arqueológica de unos restos en su propiedad con menos antigüedad que los de cualquier ruina de una casilla de campo manchega (porque investigar historia de los EE.UU. es lo que tiene), se deja contratar como investigador independiente por el fiscal del Distrito, en el que tiene menos confianza que en otra cosa, para dar cierta idea de imparcialidad a la investigación del asesinato de un policía en el marco de una protesta racial con motivo del aniversario de la muerte de un chico negro. Había prometido a su mujer, que en esta novela tampoco es un personaje tan interesante como en otras, que no iba a volver a la investigación pero el gusanillo de seguir pareciendo el más listo y el más justo y el menos sobornable y... pues eso, que vuelve.
Aparentemente parece que alguna de las asociaciones en defensa de los derechos civiles de los negros pudiera estar implicada en la muerte, pero resulta que han ido a asesinar al policía más íntegro del cuerpo y encima estaba casado con una afroamericana, por lo que no parece la cosa tan clara e incluso hay indicios que hacen pensar en una trama interna dentro de la policía y Gurney va poco a poco, de forma demasiado parsimoniosa para mi gusto, entresacando los hilos que llevarán a la solución del caso, aunque parece que siempre llega tarde y tampoco descubre la cuadratura del círculo. Acostumbrada a tramas más interesantes, ésta me ha parecido demasiado manida, tratando temas que están muy vistos en series, conflictos raciales, corrupción policial, fiscales con aspiraciones políticas,... aunque tal vez se trate de una novela más destinada a consumo interno, que al fin y al cabo el tema racial en Estados Unidos es una preocupación candente.
En fin, que no me ha gustado mucho. De hecho, muchas páginas me han resultado aburridísimas.

viernes, noviembre 09, 2018

Trigésimo octavo libro 2018: "Palermo es mi ciudad", de Simonetta Agnello Hornby.

Es el segundo libro que recibo por participar en Masa Crítica de Babelio y estoy encantada. Como todos los libros de gatopardo ediciones está muy cuidado. Es pequeñito y muy manejable, con las páginas no enteramente blancas y un inconfundible olor a libro bueno.
A diferencia de La Mennulara, este libro es autobiográfico. La autora relata parte de su infancia y adolescencia cuando la familia se traslada a vivir a Palermo y hasta su partida a Londres. Al principio no acababa de entrar en el libro, me descentraban los muchos nombres que me perdían en el maremagnum de la familia de Simonetta y me molestaba la reiteración de la frase que le repetía su padre y de la que deriva el título del libro. Pero poco a poco consiguió engancharme y e disfrutado mucho con él.
Se pude leer de corrido como si fuera una novela ya que el relato sigue en orden cronológico pero cada capítulo es una joyita descriptiva con entidad propia que no desmerece al ser leído sin conocer los anteriores. Se describen personas, caracteres, relaciones familiares y sociales, sobre todo de la alta sociedad a la que pertenecía la familia, realidades políticas, corruptelas... y, especialmente, la ciudad, que dan ganas de viajar ya mismo a Sicilia (que más quisiera).
El libro comienza con la autora, que observa como su madre colorea dibujos, meditando que su progenitora ya no podrá servirle de ayuda para recordar su pasado ya que ha perdido la memoria y por ello comienza a recordar y a compartir sus recuerdos con quienes leemos la historia.
El relato, que comienza en 1958 y concluye en 1962, nos va introduciendo poco a poco en la familia de la autora desde sus recuerdos. Empieza con la mudanza y las dudas  sobre lo que encontrarán en la nueva ciudad a la que llegan. Pese a que su padre siempre le dice que Palermo es su ciudad, Simonetta necesita palpar esa realidad por si misma y enamorarse de la ciudad como acabamos haciendo nosotros. 
La complicada familia de la autora con tantos tíos, primos,... unos muy queridos, otros que no se hablan, la vida familiar que en principio es meramente un mundo de mujeres para la autora, su madre, sus tías, abuelas, primas, criadas, visitas... se va poco a poco ampliando hacia el mundo de la ciudad por la que camina siempre acompañada y siguiendo unas reglas rígidas sobre las amistades que le están permitidas por el decoro y por su pertenencia a la clase social a la que pertenece.
Avanzando por los capítulos vamos viendo que la pareja que forman sus padres no es tan idílica y que los convencionalismos sociales de la época condicionan la mayoría de las relaciones personales, afectivas y sociales. La conciencia de clase es muy fuerte y la vida de las jóvenes está rígidamente organizada. Según la edad se pueden arreglar de una determinada manera, usar joyas más o menos recargadas, necesitar carabina o no, asistir a según que fiestas y relacionarse con según qué gente, siempre bajo la supervisión de algún adulto y el control social de toda la tribu. Y eso que la madre de Simonetta es un encanto y parece que el marido le permite cierta libertad en la educación de la niña. Claro que él se permite todas las libertades aunque a nivel político parece un hombre íntegro frente al mundo corrupto, caciquil, clientelista y hasta mafioso que describe de manera magistral la autora.
El elenco de personajes del libro es inagotable, la mayoría mujeres con los contrapuntos del padre, algunos familiares y sobre todo el incomparable Paolo, inventándose ocupaciones para hacer lo mínimo indispensable pero estar donde quiere estar en cada momento y donde sobre todo se coma mejor. Y esa, la comida, es otro de los puntos fuertes del libro pues muchas de las mujeres que aparecen en él son estupendas cocineras destacando sobre todo el apartado de dulces, que requiere gran parte del glosario que figura al final del libro y que me hizo salivar de envidia durante la lectura.
El tono de la obra es ameno y relata una infancia feliz en una época de cambios sociales y de crecimiento económico que enriquecía la isla pero en un sistema corrupto bajo el férreo control de la mafia. La precoz conciencia crítica de la autora discurre por sus páginas precisamente en temas de corrupción política, desigualdad entre hombres y mujeres sobre todo en materia de fidelidad, diferencias sociales... Es un libro muy recomendable y a la vez muy entretenido aunque me costara enterarme de los apellidos de las distintas ramas familiares.
Comparto un vídeo de la autora sobre su propio libro.

viernes, octubre 19, 2018

Trigésimo séptimo libro 2018: "El devorador de calabazas", de Penelope Mortimer.

Reconozco que haber investigado un poco en la vida de la autora cuando leí "Papá se ha ido de caza" me ha influido en que no me parezca tan original "El devorador de calabazas" porque cuenta mucho de sí misma. Ello no supone decir que no me ha gustado el libro, que me ha gustado y mucho.
Al igual que el otro que leí de Penelope Mortimer sorprende la actualidad de muchos temas que trata, lo que también me entristece por lo que implica en la falta de avance o incluso algunos retrocesos: maternidad, aborto, trabajo, diferentes reacciones y grados de implicación o sufrimiento según sexos.
En esta novela, con muchos tintes autobiográficos, una mujer que tiene varios hijos de parejas anteriores se casa con un hombre que todavía no ha tenido ninguno y cuando ya han tenido descendencia común la protagonista, por llamarla de alguna manera aunque lo sea a su pesar, vuelve a quedarse embarazada. La reacción adversa de su marido la pilla fuera de juego. Ella piensa que un nuevo hijo será una nueva alegría y mejorará la relación con su esposo, el cual, lejos de tomarse así la noticia, se opone frontalmente al nacimiento de su nuevo vástago pensando ante todo en su supuesto éxito profesional, en los hijos como carga y en general en mirarse su masculino ombligo que piensa que se merece todo sin dar mucho a cambio. Eso y lo que no os puedo contar de la historia hace que el marido de la prota me caiga fatal y, por extensión, John Mortimer, que no se me olvida la biografía de la autora.
La carga emocional de la problemática que rodea a la protagonista la lleva al psicoanalista pues, como en "Papá se ha ido de caza", parece que las crisis de las mujeres acaban siempre en el médico como si la traición de la pareja, el engaño, las mentiras, no fueran suficientes para justificar una depresión y como si contar su vida a un médico, un tanto imbécil también por cierto, pudiera solucionarle los problemas, Y ea que la pobre hija no se comprende a sí misma y es la última que se entera de todo lo que su marido le oculta. Familia, amigos... le esconden lo que saben como si fuera tontita y al final es ella sola quien acaba afrontando todos los problemas que centrarse sólo en una pareja que no la merece le había ido ocasionado. Deja de lado a sus hijos mayores y toma decisiones que él le inculca para su solo beneficio y que contrarían su voluntad provocándole un dolor que él ni percibe ya que es un ser pagado de sí mismo que culpa de todo a su esposa anulándola hasta que ella misma se considera poca cosa.
Es un libro que hay que leer, sí. Por lo menos todas las chicas debieran leerlo.

Me encanta.

Llevo unos días escuchando esta canción en el coche. Me gusta mucho Mark Knopfler y de vez en cuando me doy un homenaje. Me ha venido bien el coche nuevo, que tiene un sonido estupendo. En casa ya ni música casi. Qué lastimica.

domingo, septiembre 23, 2018

Trigésimo sexto libro 2018: "Oeste", de Carys Davies.

Como los americanos de los EE.UU. no tienen mucha historia ni grandes epopeyas de las que tirar, a cualquier cosa lo llaman fábula o leyenda. Fue lo que pensé cuando acabé de leer este Oeste hasta que comprobé que su autora había nacido en Gales. Pero como ha vivido mucho tiempo en Nueva York y también a los galeses les llevamos algunos siglos de adelanto, pues también sirve.
Como no quedaron muchos indios para contar su historia ni los que llegaron después dejaron de la época demasiado escrito, pues parece que a veces se tira de Hollywood para recrear ciertas historias, así que cuando alguien cuenta algo diferente, pues sorprende, así que imagino que es lo que ha pasado con este librito, que resulta fresco. Pero, de ahí a las frases de la faja que lo recubre... hay mucho trecho.
La novelita no está mal pero no deja de ser una especie de cuento largo que relata la historia de un tal John Cyrus Bellman que, tras la muerte de su esposa, decide seguir los pasos de la expedición que llevaron a cabo entre 1804 y 1806 Meriwether Lewis y William Clark, miembros del ejército americano, promovida por la Sociedad Filosófica Americana presidida entonces por Thomas Jefferson, el que fue presidente, pues tras la compra de la Luisiana se les despertó el afán colonizador hacia el Oeste y primero había que ver qué y, sobre todo quién, había por allí.
Pero el señor Bellman sigue la expedición porque cree a pie juntillas que si sigue más al oeste podrá encontrar vivos animales del tipo cuyos huesos encontraron los expedicionarios y que, por la descripción ,deberían ser nada más y nada menos que mamuts.
Pues eso, que la criatura no tiene otra cosa que hacer que dejar a su hija Bess, de diez años, y su explotación de mulas en manos de su hermana y partir hacia el oeste con la compañía de un indio bastante poco atractivo y que, aunque se oriente mejor, tampoco conocerá el terreno. Eso sí, le sale barato porque le paga con espejitos, botones, baratijas y ropa de su mujer.
Nos quedamos siguiendo la expedición con los planos que consulta en la biblioteca la niña, sufriendo con ella lo que no está escrito cada vez que un vecino con deshonestísimas intenciones se le acerca. Y a la vez que acompañamos al aficionado a explorador en su insensata travesía hacia el Oeste donde no creo cometer spoiler si os digo que no encuentra mamuts vivos y lo milagroso es que no se lo carguen a la primera de cambio. Bueno y que realicen todo el viaje sin que ni el indio aprenda una palabra de inglés ni Bellman ni una del idioma de su compañero de penas.
Está entretenido y es corto, así que se lee bien, pero tampoco me parece el libro del año.

viernes, septiembre 21, 2018

Trigésimo quinto libro 2018: "El cuento de la criada", de Margaret Atwood.

Igual si habéis visto la serie no debería recomendar el libro porque, aunque es su germen y la idea primigenia de la historia, al segundo capítulo de la serie ya casi habríais acabado el libro, así que no os iba a sorprender la historia y os habrías hecho spoiler a la primera de cambio porque en la novela de Atwood seguimos la historia que nos va contando Deffred (Offred, si la leéis en inglés) sin saber muchas cosas ni el porqué de la situación hasta que el epílogo las aclara y en la serie desde el principio tenemos las claves e incluso un nombre real para la protagonista que en el libro no se desvela. Pero en cualquier caso es un libro estupendo y que por lo menos las mujeres deberíamos leerlo todas para estar ojo avizor y oídos alerta. Y, claro, la serie aporta algo que en el libro, salvo unas láminas estupendas que nos dan la clave del vestuario de las mujeres, no aparece y debemos imaginar: la fabulosa fotografía y los espectaculares movimientos de cámara de la serie. Y que conste que sólo he visto dos capítulos.
La novela es de 1984 y da escalofríos porque refleja una distopía que no se aleja en el tiempo ni en el espacio como otras obra de ciencia ficción que proyectan temores que se realizan por lo menos a varias decenas de años después. 
El cuento de la criada se desarrolla en unos Estados Unidos sin cambios físicos pero en una situación de dictadura cuyo origen se gestó aprovechando el miedo a determinado atentados y a la amenaza terrorista (recuerdo, 1984 el libro) y cuyos efectos no afectan por igual a toda la población ya que, como en la mayoría de las dictaduras, son las mujeres quienes sufren en mayor grado los efectos, y de una forma terrorífica si lo medito desde mi condición de mujer: las mujeres han perdido todos sus derechos, pero absolutamente todos. No pueden salir solas, no pueden leer ni siquiera reconocer que saben hacerlo (en las tiendas los productos tienen dibujos con el precio, no el nombre), no tienen acceso a la educación e incluso las conversaciones se limitan a frases hechas. Una especie de país talibán pero con una ideología religiosa basada en partes del antiguo testamento y con una clasificación de las mujeres que ya vivían cuando se produjo el cambio en función de su capacidad para tener hijos, pero no precisamente para ocupar las que puedan tenerlos un puesto político importante sino para estar no sólo sometidas al varón en genérico sino resultar propiedad de uno en concreto (de ahí el "De" con el que comienzan sus nombres) con quien están obligadas a tener relaciones en una ceremonia degradante en la que también toma parte la esposa estéril del Comandante propietario.
Otras mujeres tienen otras funciones, todas están clasificadas por colores y ninguna tiene importancia en las tareas de relevancia, de poder o de mando. La represión es brutal, tanto política, como religiosa, de género... e incluso algunas mujeres que parece que tengan cierto grado de poder (las "tías" sólo lo tienen en relación a otras mujeres.
A lo largo de la obra seguimos los pensamientos de Defred que cuentan su vida y relatan algunos aspectos del pasado que nos van dando pistas de cómo percibió ella el cambio, la ruptura, la separación de su pareja y de su hija, sin que sepa si siguen vivos, y la privación drástica de derechos que creían que sería temporal y que ha devenido definitiva.
La historia es terrible y un aviso a navegantes para no cejar en el trabajo en pro de la igualdad. Muy, muy, pero que muy recomendable.

Trigésimo cuarto libro 2018: "La moneda de Akragas", de Andrea Camilleri.

No es el mejor Camilleri que he leído, pero tiene su aquél... y su maravillosa forma de meterte en la historia, que en este caso afecta no tanto a personas como a una moneda antigua cuyas peripecias de mano en mano parecen llevarnos a la conclusión de que no quiere quedarse con ninguno de sus poseedores temporales porque, un poco como la "farsa monea", ninguno se la "quea".
Es un libro corto que comienza con una cruenta matanza en una batalla cualquiera ocurrida en la isla de Sicilia en la antigüedad, concretamente en Agrigento, conocida en la época como Acagras. Bueno, no tanto una batalla cualquiera porque el autor nos pormenoriza el lugar, los contendientes y las causas y consecuencias de la contienda. 
La moneda inicia su andadura como parte de la soldada de un soldado muerto que un superviviente arrebata al cadáver para tenerla también poco tiempo en su poder pues le sobrevive sólo unos días para morir después arrojando las monedas de las que forma parte nuestra protagonista al aire.
Pasados los siglos, un trabajador encuentra la moneda y decide regalársela al médico que un día le salvó la pierna y que sabe aficionado a la numismática, pero, salvo el generoso labrador, cuantos ponen los ojos o manos en la moneda no lo hacen con buen fin sino con ambición "non sancta", lo que provoca enredos, peleas y hasta muerte.
La historia hace meditar sobre la envidia y la avaricia de los hombres (en general como humanidad y en particular como género, porque sólo los hombres del relato parece ambicionar la tenencia de la moneda), en el valor relativo del dinero o las monedas en este caso, tanto como objeto de colección como en su vertiente venal, en lo efímero de la vida humana y el sinsentido de determinadas ambiciones.
Como cada Camilleri está muy bien escrito y nos absorbe desde la primera página. Resulta muy entretenido.

sábado, agosto 25, 2018

Trigésimo tercer libro 2018: "La nieta del señor Linh", de Philippe Claudel.

"Un anciano en la popa de un barco. En los brazos sostiene una maleta ligera y a una criatura, todavía más ligera. El anciano se llama Linh. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas".
El señor Linh, cuya edad no llegamos a conocer pero imaginamos viejo, desembarca en un país que tampoco sabemos cuál es. Ha tendido que huir de su patria, cuyo nombre tampoco se nos dice pero que por las pistas puede ser Camboya o Vietnam, lo que coloca al señor Linh, dependiendo de qué guerra huya en Francia o en Estados Unidos (por lo que luego acaba contando otro personaje). Aunque en el fondo da igual la guerra de la que huya, el país que abandona y el lugar al que llega porque la historia que cuenta es universal y los temas que toca sirven para cualquier conflicto: pérdida trágica de la familia y amigos, destrucción del lugar de nacimiento, miedo a lo desconocido, soledad, desarraigo, incomunicación, incomprensión... pero todos estos temas tratados en una trama que lo que prima en medio de tanta desesperación es la ternura del personaje del señor Linh que llega a un país que no conoce, cuya lengua no entiende, en medio de personas que parece que siempre se burlan o se ríen de él, y lucha día a día por seguir adelante por su nieta a la que canta siempre la misma canción, en medio de un mundo hostil en el que se encuentra a otra alma gemela en el cuerpo grande del señor Bark con el que se sienta en el banco y traban una amistad sin ni siquiera comprender qué se dicen, ya que el señor Bark piensa que la palabra Tao-lai (buenos días en el idioma del señor Linh) con la que le saluda es su nombre y el señor Linh, un poco extrañado de que su nuevo amigo le esté dando continuamente los buenos días, decide aprender también la expresión en el idioma del nuevo país, siendo lo único que se entienden y mal en el caso del señor Bark.
A su llegada al nuevo país el señor Linh vive en una especie de casa de acogida desde la que va poco a poco aventurándose a conocer su nuevo mundo y, cuando conoce al señor Bark, salen juntos a veces pero la historia no evoluciona de forma demasiado feliz para ninguno de los personajes porque todo parece ponerse en contra del pobre hombre que no entiende qué hacen con él y dónde lo llevan ni que su única preocupación sea su nieta a la que llama Sang Diu ("Mañana Dulce").
No os cuento más que os descubro lo mejor y tenéis que llegar al final, pero ni se os ocurra buscar información del libro en Internet, que hay gente "mu tonta" y destripa la sorpresa en la primera línea de algunos comentarios. Leed y dejaos llevar, pero por favor leed este librito y os enamoraréis del señor Linh y de "su nieta" e incluso del pobre señor Bark que también carga sus tragedias a cuestas.
Es el segundo libro que leo de este autor en poco tiempo y también me ha gustado, así que seguiré investigando títulos.