sábado, marzo 21, 2015

"La mujer que leía demasiado" de Bahiyyih Nakhjavani.

Comencé el libro creyendo que iba a leer la biografía de una legendaria poetisa persa que según lo que se decía en la faja del libro había pasado a la historia como "la primera mujer del mundo islámico que osó quitarse el velo en público y lo pagó con su vida". Pero esta obra no es exactamente una biografía y quizá lo que más me haya molestado es pensar que lo iba a ser y luego no descubrir mucho de su existencia en las 450 páginas que tiene y muy poco en el epílogo. Aunque sí me ha dejado ganas de seguir investigando porque evidentemente el hecho de quitarse el velo no fue lo que le provocó la muerte, aunque supuso otro granito de arena en las chinas que su forma de ser, su libertad de pensar y de actuar, su inteligencia y su cultura ya suponían en las babuchas de los importantes de sexo masculino, tanto en el poder civil como en el religioso, e incluso en algunas de sexo femenino que la envidiaban, no la entendían o directamente la odiaban.
El libro es una especie de caleidoscopio. No cuenta una historia lineal sino que está dividido en cuatro partes y en todas ellas vemos pinceladas de la historia o las historias que van ocurriendo y haciéndonos una idea de la Historia (con mayúscula) de la época. Son como fragmentos de los mismos hechos repartidos en cuatro partes contadas por diferentes personas y desde muy diferentes puntos de vista. A veces se tiene una sensación de "dejà vu" porque parece que ya nos han contado la misma historia y en algunos casos es verdad que alguien ya se ha referido a los mismos hechos pero o nos los cuenta de otra forma o tiene otra visión u otra opinión de cómo han ocurrido.
Cada parte del libro se dedica a una mujer, designándola por un parentesco: "el libro de la madre", "el libro de la esposa", "el libro de la hermana" y "el libro de la hija". Y cada parte de las cuatro comienza con la muerte de un hombre importante ya que ellos son quienes ocupan los cargos importantes: el sha, el alguacil, el gran visir y un ulema. Y en cada parte se entrecruzan las narraciones y opiniones tanto de las mujeres que parecen protagonizar el capítulo, como otras que parecen no tener importancia y la van alcanzando en la historia en el capítulo final donde comprendemos muchas de los flecos de muchas de las historias que se nos han quedado colgadas en el curso de nuestra lectura y que yo no esperaba recuperar. A la vez la narradora objetiva del libro nos va llevando de lado a lado por el "anderoun" de las mujeres (algo parecido al harén o al gineceo), haciéndonos partícipes de las sibilinas luchas entre ellas para conseguir un mínimo poder en el estatus de las mujeres en ese mundo cerrado. También nos lleva a los lugares de los hombres (públicos) y a sus luchas de poder. Somos testigos de muertes, asesinatos, venganzas, torturas y nuestra poetisa que no se deja ver aunque todo el mundo parece culparla de todo lo que ocurre, tanto en lo privado como en lo público, concitando odios viscerales y adhesiones incondicionales pese a que durante la mayor parte del libro no oímos sino su voz y no llegamos a entender por qué la persiguen.
Si nos atenemos a lo que se nos cuenta en el libro, el mayor pecado de Fatima Baragani [que así se llama la poetisa, aunque nosotros la conocemos en las páginas que resumo como Tahirih (la Pura) Qurratu'l-Ayn (solaz de sus ojos)] no es otro que el de pretender alfabetizar a las mujeres. Y que se lo pregunten a Malala las consecuencias que ello puede tener incluso en nuestros días.
La poetisa había nacido en una familia de ulemas con mucha influencia en la corte y aparentemente permisivos con la educación de las chicas porque ella recibe una formación, incluso superior y detrás de una cortina. Pero lo que más problemas le ocasiona es su inteligencia y su apertura de mente, que le hace no solo leer los escritos de su religión, sino que además se atrevía a interpretarlos de forma libre y discutir sus razonamientos con los hombres, lo que le resultó peligroso y, en definitiva, mortal.
En la obra se acusa a la poetisa de hereje pero, aunque se habla sobre su interpretación de la resurrección, no acaba de quedar claro cuál se consideró que era su herejía si bien siempre se le dice que se comporte como las demás mujeres y no haga frente al orgullo de los hombres ni discuta con ellos para vencer con sus argumentos porque le harán pagar caro el bajarles su orgullo. Y ella nunca da su brazo a torcer. Incluso arrestada, como está casi durante todas las páginas del libro, enseña a leer a las mujeres del anderoun, sea cual sea su origen y discute con los religiosos que le envían a su encierro para intentar "reeducarla".
Parece ser que cuando se quitó el velo en público lo hizo como un símbolo de emancipación de las mujeres y de la sociedad y que además era seguidora de una secta que duró pocos años pero que resultaba muy peligrosa para el poder y ella pagó con su vida como chivo expiatorio de una época tumultuosa con revueltas, muertes y asesinatos en la que nadie tenía claro qué hacer ni quién debía mandar pero lo que no tenían intención de permitir es que las mujeres pensaran por sí mismas ya que ahí veían más peligro que en ninguna de las revueltas. Para estar bajo sospecha bastaba interpretar las reformas de modo distinto a como hacía quien las había promulgado y "leer se convirtió en una actividad arriesgada, pues al fin y al cabo siempre supone una interpretación, y escribir podía justificar la expropiación y la tortura. Cuando detuvieron a la poetisa de Qazvin, se hizo patente que la alfabetización, sobre todo en el caso de una mujer, era un delito en sí misma".
Resulta muy interesante analizar las diferentes perspectivas de las siguientes mujeres sobre el tema, las mujeres persas del libro y la esposa del embajador inglés, que pese a ser occidental parece vivir con mucha menos libertad y pariendo un hijo tras otro buscando cualquier excusa para ponerse junto al muro y oír lo que dice la poetisa para acabar dejando un diario en la que descubre una personalidad que su muy inglés "husband" nunca sospechó.
En definitiva, es un libro interesante y me ha dejado muchas ganas de seguir investigando sobre la vida de la protagonista que tengamos en cuenta que actúa con tal valentía en países con regímenes aparentemente distintos unos meses antes que las sufragistas comenzaran sus actividades en Estados Unidos enfrentándose a límites físicos aparentemente menos fuertes pero con idénticas barreras mentales por parte de los hombres. 
A miles de kilómetros las mujeres se removían sobre los cimientos que les habían fabricado desde la cuna desde tiempo inmemorial en una tarea en la que todavía estamos. 
Por cierto que la autora, de la que no conozco otro libro, es Bahiyyih Nakhjavani, británica de origen iraní, nacida en Uganda y residente en Estados Unidos pero que no ha olvidado la historia de su país y se ha dedicado a rescatar en este libro a una casi legendaria mujer que defendía que la libertad de pensamiento de las mujeres.

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