
Como El Toboso no tiene ninguna calle recta y mis facultades para orientarme son poco menos que nulas me he equivocado de calle y me he perdido. Pero mi momentánea desorientación ha tenido su recompensa; me he metido por una calle en la que he visto varias portadas de piedra por la que, una vez entrevistas, no tengo más remedio que volver a pasar y a fotografiar un día de estos. De momento vivo de las rentas de las fotos de ayer.
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